Sea el momento que sea, la acción que haya precedido a la muerte, o las causas de ésta, cuando se trata de preparar un funeral, en lo que menos pensamos es en detalles como la ropa que le pondremos a nuestro difunto, el tipo de flores que se colocarán en el velatorio, o el material del ataúd. Lo que menos importa en ese momento es solucionar los detalles ajenos al dolor que se siente por haber perdido al ser querido.

A pesar de esto último, cabría la posibilidad de contemplar, además del tema precio, el material del que está hecho ese lugar en el que nuestro difunto descansará durante la eternidad. En función de ello, siempre viene bien tomar en cuenta la siguiente información sobre los dos tipos de ataúdes que actualmente se comercializan, de manera tradicional: de madera o de metal.

Ataúdes de madera

Son la opción tradicional. El precio va a variar en función del tipo de madera y del tallado.

Ventajas

- Es más barato que el metálico.
- Hay de madera maciza (el precio lo dirá todo), lo cual podría no necesariamente ser determinante para elegir uno de metal.

Desventaja

- Se descompone más rápido que el de metal.

Ataúdes de metal

Suele ser de acero inoxidable, bronce, cobre y acero estándar.

Ventajas

- Al ser de acero inoxidable, el cuerpo se conserva por más tiempo.
- Al haber de varios espesores, se puede tener de varios precios.

Desventajas

- Es más costoso que el de madera.
- Hay críticas por el tema de que el cuerpo no se descompone naturalmente.








No obstante de las claras, obvias y evidentes diferencias, la elección de una ataúd, al momento de elegirlo, dependerá del estilo, preferencias, pero sobre todo, del presupuesto con el que cuente. Entre los más conocidos son de palo de rosa tradicional calidad y alta; caoba, teca, nogal; y hasta los hechos de bambú, lana, mimbre, cartón, sauce o materiales reciclados. Estos últimos están ganando popularidad.